lunes, 4 de julio de 2011

Electricista Matriculado


Semilla: jpstange
Chinchin: Omar Chinchinero contrataciones al cel. 79732190

jueves, 19 de mayo de 2011

lunes, 3 de enero de 2011

El Nuevo Tibet


“Andate de aquí que me espantas los clientes, gringo”, me gritó la tía Doris, que estaba en pleno mercado de Puno vendiendo artesanías y otras cosas, con un ramito de ruda sobre su puestito, para traer la buena suerte. Llevaba trenzas, sombrerito de cholita y en vez de pantuflas tenía puestos unos zapatos que hacen allá con el caucho de los neumáticos viejos.
Me dijo que de ahí no se movía ni a palos, que ahora el Altiplano era el nuevo Tibet y que si podía, viviera lo más pegadito a la cordillera. “Se lo recomiendo señor”, me insistió con su mejor acento peruano y luego me convenció de que le comprara dos adornitos de totora por 15 soles. Me estafó.
Antes de irme pidió que la diera por perdida, porque no quería que nadie fuera a molestarla. Cumplí mi promesa un tiempo, pero ya no aguanto más la copucha, así que les cuento la verdad de la tía. 

lunes, 26 de abril de 2010

Despedida

Hoy, 26 de abril de 2010, finalmente he podido dejar ir a la tía Doris. 
Nunca logré entender el enigma de su partida. 
Pero ahora ya no necesito resolverlo. 
Me aferré a sus cositas como si fueran reliquias, e inventé mundos con ellas para sentir qué aún estaba conmigo. Extrañamente, mientras estuvo cerca, nunca le demostré el cariño y devoción que siento por ella ahora. 
Es extraña la muerte de las personas y de sus cosas. 
Adios tía Doris, 
gracias por favor concedido. 

JP

jueves, 11 de marzo de 2010

"Que reine la paz en tu día..."

Un día como hoy
Nació la tia Doris,
Tembló la tierra
Y asumió Piñera

QUE MIEDO!!!!

lunes, 22 de febrero de 2010

Voy y vuelvo


Una mañana desperté y no encontraba a la tía por ninguna parte. Temiendo lo peor, corrí a su pieza y miré debajo de la cama para comprobar con espanto que sus pantuflas ya no estaban. Se había largado.

Salí a la calle, para ver si alcanzaba a atajarla, pero ya era muy tarde, la tía Doris se las había pirado de nuevo y esta vez más liviana de equipaje que nunca.

En lo de Las Mellizas me dijeron que pasó a comprar una ración de papas fritas y que aprovechó de despedirse. Dicen que iba peinadita, bañada en colonia inglesa y con una flor en el ojal. Como una foto.

Lo que me dolió fue que se fuera sin despedirse de mi.

Entonces encontré su nota de despedida. Estaba dentro del congelador, al lado de sus lentes de lectura: "Mijito, me fui a bañar al Titikaka. Voy y vuelvo".

Dicen que si te bañas en las aguas del lago sagrado de los Incas se borra tu pasado. ¿Qué más le puede quedar por borrar a una anciana senil y con Alzheimer? Sin duda tenía que averiguarlo y de paso ver que la tía regresara sana y salva a su ciudad natal.


domingo, 17 de mayo de 2009

Chiste



Una mañana desperté con la sensación de que alguien me estaba mirando. Era la tía, fija frente a frente conmigo. Te voy a contar un chiste, me dice y se larga a decir que un hombre hace un hoyo, mete un pájaro y lo tapa con tierra hasta el cuello. El pájaro pía.
Después trae una regadera de plástico amarilla y le echa agua al ave.
El ave dichosa se deja regar y con el sol crece hasta que sus alas se abren como ramas y su vuelo se convierte en frutas porque está sembrado y no puede volar.

Yo me quedo esperando el remate
¿Qué película es? dice ella y yo que no sé.
Esplantapájaros.

"... y llegaron bailando cha cha chá"

Cuando me asomé por la ventana no pensé que descubriría que la tía Doris tenía razón. Hay un marciano allá abajo en el jardín, dijo ilusionada. Marcianos mis cojones pensé yo, buscando asomarme por la baranda y ver el patio del condominio, patio de céspedes semiverdes y arbustos ovalados, lamparitas como aro de perla y caminitos que no llevan a ninguna parte. Ahí, en medio de ese diseño estéril y repetido de los condominios hechos sin cariño, había efectivamente un ser de otro planeta.
Tiene un ramillete de flores en la mano y viene silvando de amor, dijo ella antes de irse a la cocina y poner la tetera al fuego.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Bud

Soñé con Bud Spencer, me dijo la tía mientras tomabamos té en su estrecha cocina. Yo no supe lo que esa afirmación significaba hasta que me pidió la porción de papas fritas del día. Tomá, y arrendame todas las peliculas que haya del regordete.
Desde entonces la tía se hizo fanática del ex nadador italiano, y cada vez que entraba a su sala de costura estaba escuchando ese maldito coro de voces lalalalalala o el tema ese del buggy. Después se hizo fans de los Oliver Onions, y ya en la decadencia máxima de su fanatismo, la tía deliró horas enteras con Orzowei.

martes, 17 de febrero de 2009

Moai


Que bueno que llegaste, me dijo la tía Doris esa tarde en la que me presenté en su puerta. Al parecer me estaba esperando. Yo quería contarle todo sobre mi travesía, pero ella me tomó por un brazo y me arrastró por los largos pasillos de su senil hogar, conduciéndome hasta lo que parecía una salita de costura. Entonces sacó un cuaderno con un moai y me lo acercó con emoción. ¿Te gusta? Me preguntó con los ojos llenos de ilusión. Era horrible. Es hermoso, mentí. Inmediatamente después me preguntó si podía ir a comprarle papas fritas a la pollería. Es la única forma que tengo para inspirarme, dijo antes de ponerse a dibujar como loca.

viernes, 10 de octubre de 2008

vacaciones



Despues de mi desayuno fui a buscarme un lugar en donde dormir y encontré un albergue para estudiantes a pocas cuadras de la avenida 18 de julio, en la esquina de Canelones y Paraguay. Allí compartí la pieza con un chileno que llevaba casi una semana en la ciudad. Me dijo que se la había pasado muy bien pero que ya no le quedaba mucha plata y tenía que irse de vuelta a Chile. Esta noche quiero gastarme lo último que me queda, me dijo y salimos a reventar la noche.
A la mañana siguiente desperté con un terrible de dolor de cabeza. El otro chileno ya se había ido. Me levanté con ganas de comprarme diez litros de jugo de naranja, pero mi billetera también se había ido. Incluso se llevó mis zapatillas.

jueves, 9 de octubre de 2008

Veni, vidi, tia doris

Después de habérmelo vomitado todo en el ferry, lo primero que hice al llegar a Montevideo fue irme al Mercado del Puerto a tomarme un buen desayuno de bifes y chorizos. Acompañado de una cerveza, obviamente.

martes, 7 de octubre de 2008

Finalmente

Hasta que una mañana decidí que ya era hora de seguir mi viaje y me tomé un ferry hasta Montevideo. Ese día descubrí que me mareaba en los barcos y me la fui vomitando todo el viaje hasta la tierra de Gardel.

lunes, 6 de octubre de 2008

Miserere

En la plaza de Miserere estan todos sentados como esperando algo, me dijeron poco antes de pasar por allí. ¿Qué estarán esperando? pensé mientras los veía a todos sentados, leyendo diarios viejos y rascándose el aburrimiento. Hasta que mi pregunta fue contestada por un mensaje anónimo pero revelador.

viernes, 3 de octubre de 2008

Disculpe.... ¿cómo llego a Montevideo?

Los días comenzaron a pasar y yo seguía prisionero de Buenos Aires, sin ganas de continuar mi viaje a Montevideo. Aunque de vez en cuando el recuerdo de la tía Doris me hacía despertar.

jueves, 2 de octubre de 2008

¿Qué hacés che?


En mi viaje descubrí que a los bonaerenses no les gusta que le saquen la foto. Pero a él lo sorprendí volando bajo.

El Once

Al llegar a Buenos Aires descubrí que mi hermana acababa de cambiarse de casa. Ahora vive en el barrio del Once, un sector comercial y de muchos inmigrantes. Ella vive en la cuadra de la ropa interior femenina, al lado de un local que se llama la Bomba-Chita, en el que venden un erótico conjunto de bomberita sexy. Lamentablemente no pude sacarle fotos. A la basura sí, que estaba por todas partes en ese barrio.

Camionero II

Luego de varias horas en la carretera llegué a la conclusión de que los camioneros eran los amos y señores de aquel reino de pampa y concreto. Una detención fugaz en una estación de servicio, para usar los baños, me confirmó mi teoría. Estaba concentrado en lo mio, mirando hacia la pared, cuando divisé el siguiente afiche. Inmediatamente me dirigí a la caja del "minimarket" para pedir el libro, pero para mi desdicha ya estaba agotado. Parece que se viene la tercera parte, me dijo la chica que atendía.