lunes, 22 de febrero de 2010

Voy y vuelvo


Una mañana desperté y no encontraba a la tía por ninguna parte. Temiendo lo peor, corrí a su pieza y miré debajo de la cama para comprobar con espanto que sus pantuflas ya no estaban. Se había largado.

Salí a la calle, para ver si alcanzaba a atajarla, pero ya era muy tarde, la tía Doris se las había pirado de nuevo y esta vez más liviana de equipaje que nunca.

En lo de Las Mellizas me dijeron que pasó a comprar una ración de papas fritas y que aprovechó de despedirse. Dicen que iba peinadita, bañada en colonia inglesa y con una flor en el ojal. Como una foto.

Lo que me dolió fue que se fuera sin despedirse de mi.

Entonces encontré su nota de despedida. Estaba dentro del congelador, al lado de sus lentes de lectura: "Mijito, me fui a bañar al Titikaka. Voy y vuelvo".

Dicen que si te bañas en las aguas del lago sagrado de los Incas se borra tu pasado. ¿Qué más le puede quedar por borrar a una anciana senil y con Alzheimer? Sin duda tenía que averiguarlo y de paso ver que la tía regresara sana y salva a su ciudad natal.


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