miércoles, 18 de febrero de 2009

Bud

Soñé con Bud Spencer, me dijo la tía mientras tomabamos té en su estrecha cocina. Yo no supe lo que esa afirmación significaba hasta que me pidió la porción de papas fritas del día. Tomá, y arrendame todas las peliculas que haya del regordete.
Desde entonces la tía se hizo fanática del ex nadador italiano, y cada vez que entraba a su sala de costura estaba escuchando ese maldito coro de voces lalalalalala o el tema ese del buggy. Después se hizo fans de los Oliver Onions, y ya en la decadencia máxima de su fanatismo, la tía deliró horas enteras con Orzowei.

martes, 17 de febrero de 2009

Moai


Que bueno que llegaste, me dijo la tía Doris esa tarde en la que me presenté en su puerta. Al parecer me estaba esperando. Yo quería contarle todo sobre mi travesía, pero ella me tomó por un brazo y me arrastró por los largos pasillos de su senil hogar, conduciéndome hasta lo que parecía una salita de costura. Entonces sacó un cuaderno con un moai y me lo acercó con emoción. ¿Te gusta? Me preguntó con los ojos llenos de ilusión. Era horrible. Es hermoso, mentí. Inmediatamente después me preguntó si podía ir a comprarle papas fritas a la pollería. Es la única forma que tengo para inspirarme, dijo antes de ponerse a dibujar como loca.

viernes, 10 de octubre de 2008

vacaciones



Despues de mi desayuno fui a buscarme un lugar en donde dormir y encontré un albergue para estudiantes a pocas cuadras de la avenida 18 de julio, en la esquina de Canelones y Paraguay. Allí compartí la pieza con un chileno que llevaba casi una semana en la ciudad. Me dijo que se la había pasado muy bien pero que ya no le quedaba mucha plata y tenía que irse de vuelta a Chile. Esta noche quiero gastarme lo último que me queda, me dijo y salimos a reventar la noche.
A la mañana siguiente desperté con un terrible de dolor de cabeza. El otro chileno ya se había ido. Me levanté con ganas de comprarme diez litros de jugo de naranja, pero mi billetera también se había ido. Incluso se llevó mis zapatillas.

jueves, 9 de octubre de 2008

Veni, vidi, tia doris

Después de habérmelo vomitado todo en el ferry, lo primero que hice al llegar a Montevideo fue irme al Mercado del Puerto a tomarme un buen desayuno de bifes y chorizos. Acompañado de una cerveza, obviamente.

martes, 7 de octubre de 2008

Finalmente

Hasta que una mañana decidí que ya era hora de seguir mi viaje y me tomé un ferry hasta Montevideo. Ese día descubrí que me mareaba en los barcos y me la fui vomitando todo el viaje hasta la tierra de Gardel.

lunes, 6 de octubre de 2008

Miserere

En la plaza de Miserere estan todos sentados como esperando algo, me dijeron poco antes de pasar por allí. ¿Qué estarán esperando? pensé mientras los veía a todos sentados, leyendo diarios viejos y rascándose el aburrimiento. Hasta que mi pregunta fue contestada por un mensaje anónimo pero revelador.

viernes, 3 de octubre de 2008

Disculpe.... ¿cómo llego a Montevideo?

Los días comenzaron a pasar y yo seguía prisionero de Buenos Aires, sin ganas de continuar mi viaje a Montevideo. Aunque de vez en cuando el recuerdo de la tía Doris me hacía despertar.