lunes, 6 de junio de 2011
jueves, 19 de mayo de 2011
martes, 17 de mayo de 2011
lunes, 3 de enero de 2011
El Nuevo Tibet
“Andate de aquí que me espantas los clientes, gringo”, me gritó la tía Doris, que estaba en pleno mercado de Puno vendiendo artesanías y otras cosas, con un ramito de ruda sobre su puestito, para traer la buena suerte. Llevaba trenzas, sombrerito de cholita y en vez de pantuflas tenía puestos unos zapatos que hacen allá con el caucho de los neumáticos viejos.
Me dijo que de ahí no se movía ni a palos, que ahora el Altiplano era el nuevo Tibet y que si podía, viviera lo más pegadito a la cordillera. “Se lo recomiendo señor”, me insistió con su mejor acento peruano y luego me convenció de que le comprara dos adornitos de totora por 15 soles. Me estafó.
Antes de irme pidió que la diera por perdida, porque no quería que nadie fuera a molestarla. Cumplí mi promesa un tiempo, pero ya no aguanto más la copucha, así que les cuento la verdad de la tía.
lunes, 26 de abril de 2010
Despedida
Hoy, 26 de abril de 2010, finalmente he podido dejar ir a la tía Doris.
Nunca logré entender el enigma de su partida.
Pero ahora ya no necesito resolverlo.
Me aferré a sus cositas como si fueran reliquias, e inventé mundos con ellas para sentir qué aún estaba conmigo. Extrañamente, mientras estuvo cerca, nunca le demostré el cariño y devoción que siento por ella ahora.
Es extraña la muerte de las personas y de sus cosas.
Adios tía Doris,
gracias por favor concedido.
JP
jueves, 11 de marzo de 2010
lunes, 22 de febrero de 2010
Voy y vuelvo

Una mañana desperté y no encontraba a la tía por ninguna parte. Temiendo lo peor, corrí a su pieza y miré debajo de la cama para comprobar con espanto que sus pantuflas ya no estaban. Se había largado.
Salí a la calle, para ver si alcanzaba a atajarla, pero ya era muy tarde, la tía Doris se las había pirado de nuevo y esta vez más liviana de equipaje que nunca.
En lo de Las Mellizas me dijeron que pasó a comprar una ración de papas fritas y que aprovechó de despedirse. Dicen que iba peinadita, bañada en colonia inglesa y con una flor en el ojal. Como una foto.
Lo que me dolió fue que se fuera sin despedirse de mi.
Entonces encontré su nota de despedida. Estaba dentro del congelador, al lado de sus lentes de lectura: "Mijito, me fui a bañar al Titikaka. Voy y vuelvo".
Dicen que si te bañas en las aguas del lago sagrado de los Incas se borra tu pasado. ¿Qué más le puede quedar por borrar a una anciana senil y con Alzheimer? Sin duda tenía que averiguarlo y de paso ver que la tía regresara sana y salva a su ciudad natal.
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